Que me zamarreen las verdades,
cuando al alba envejezcan.
Que me curen los pecados,
que me echó de colación mi abuela.
Y que lo cierto no lo sea.
Que tiriten y parpadeen todos,
y tanto como enfermos mentales.
Que contengan el desagüe
de los secretos tus manos.
Porque las mías te estorbaban.
Entonces, que a la hora del té,
no te reciba la correcta, sino la indicada.
Que en vez de tí duerma otro,
y que escape, que no se cierre el ciclo.
Que no se me acabe la cuerda.
Que la memoria parezca bulto.
Que entre la verdad,
jinete de lo oculto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario